|
|
|
|
 |
|
Don Bernardo Monreal y Ascaso nació en Lierta (Huesca) el 20 de agosto de 1824 bajo el reinado del rey Fernando VII. Vino a Huesca a hacer sus estudios de Primera Enseñanza. En el centro docente que entonces se denominaba Dependientes de la Universidad estudió la Gramática Latina. De inteligencia despierta y lleno del deseo de estudiar, cursó tres años de Filosofía y otros tres de Teología en la Universidad de Huesca, hasta su cierre en 1845. Tras lo cual Don Bernardo pasó a la Universidad de Zaragoza donde aprobó los cursos cuarto y quinto de Teología.
Se le consideró apto para recibir el sacerdocio, pero declinó por entonces esa invitación, no llegando después a recibirlo. Sus inclinaciones predilectas iban hacia los estudios geográficos y en 1847 obtuvo el título de Regente de segunda clase de la Asignatura de Geografía en la Universidad de Zaragoza.
Por este tiempo ingresó en el importante Colegio de Santiago de Huesca, como Regente de Matemáticas, que desempeñó simultáneamente con otras asignaturas.
En 1853 se trasladó a Madrid donde publicó su obra titulada “Curso elemental de Geografía”, que fue muy bien acogida por la opinión pública.
Cursó estudios varios de Geografía, Agricultura y Lengua Italiana. Recibió el grado de Bachiller en Artes en el Instituto de San Isidro el Real, de Madrid, y comenzó las carreras de Derecho Civil y Canónico, y de Filosofía y Letras en la Universidad Central.
Licenciado por la Facultad de Derecho en 1859, cursó también el Doctorado y se matriculó en el Colegio de Abogados de Madrid.
Desde 1859 al 65 fue profesor de Geografía e Historia en acreditados Colegios de Madrid y alcanzó la Cátedra de Geografía e Historia en el Instituto provincial de Ávila. En el año 1870 publicó su “Atlas Geográfico y Carta de Marruecos”. Este mismo año recibió el Doctorado en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid.
En 1872 fue dado de baja, en concepto de excedente, en el escalafón de Catedráticos, por negarse a jurar la Constitución del estado de 1869, ni reconocer a Amadeo de Saboya como Rey de España. En 1877 reingresó en el escalafón de profesores, siendo nombrado Catedrático de Geografía e Historia del Instituto del Cardenal Cisneros, de Madrid.
Perteneció a numerosas organizaciones culturales, nacionales e internacionales, de Geografía, Historia, Agricultura, Economía, etc. Entre sus aficiones predilectas figuró siempre la Agricultura. Anheló constantemente que se abriesen nuevos caminos, se construyesen numeroso pantanos y canales de riego en el Alto Aragón y que fuese un hecho consumado el ferrocarril de Canfranc, dando así fácil salida a los ricos productos de esta parte de Aragón. Todos estos deseos o ideales fueron compartidos por Joaquín Costa, a quien ciertamente conoció.
Como Joaquín Costa, pensaba Don Bernardo que el remedio a tantos males existentes en su época había que buscarlo en el perfeccionamiento de la educación y cultura nacional, y muy particularmente en el mejoramiento de la cultura y la educación del pueblo. En este sentido, prestó a la cultura nacional el preciado concurso de su preclara inteligencia, llevó una vida honrada y laboriosa, siendo un sabio conocedor de la sociedad en que vivía.
Los bienes que fue ahorrando a lo largo de su vida y que hizo fructificar en diferentes acciones financieras, los entregó para fundar “en Huesca una Escuela de Artes y Oficios con las enseñanzas que sea posible, todo ello a juicio de los testamentarios o albaceas”.
Cuando estaba preparando el viaje para participar en un Congreso Geográfico de Londres, murió en Madrid el 29 de julio de 1894.
|
|
|
|
|
|
|