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14/04/2010
EL CAMINO DE SANTIAGO EN ARAGON
La ruta jacobea conseguida por 2º de ESO

LA RUTA JACOBEA EN ARAGÓN.
Nuestro pequeño reconocimiento  del Camino de Santiago en el Año Santo Compostelano

Estamos en el puerto de Somport (1640 m de altitud) , son las 9 y 1 minuto de la mañana. Admiramos el Valle de Aspe. Comenzamos el Camino en la misma frontera, hoy abandonada en base a los acuerdos de Schengen.  Nos reunimos en la pequeña Capilla coronada con la Cruz de Santiago, dedicada a la Virgen del Pilar. Curioso hermanamiento: Santiago y el Pilar. Estamos en Aragón. Quizás los alumnos de 2º de ESO no comprendan esta simbiosis espiritual. Pero nos encomendamos con una breve plegaria a la Virgen y al Santo.
Hace un buen día, a pesar de las previsiones de los meteorólogos. Nos encontramos a Oº de temperatura, despejado, cielo azul. Sin embargo nos habíamos preparado: calzado adecuado, chubasquero, forro polar, y en fin, todo lo imprescindible en la mochila.
Pasamos al lado del “peregrino metálico”. Nos hacemos caminantes. Bajamos esos 300 metros hasta las ruinas del antiguo hospital de Santa Cristina de Somport. Admiramos los restos,  y recordamos que estamos ante uno de los  tres albergues – monasterio  más importantes  medievales de estas características (los otros dos serían el de Jerusalén y el Gran San Bernardo de los Alpes).
Al mismo tiempo estamos pendientes de los heleros que quedan en Candanchú, de la senda helada, del agua que discurre en algún punto de la misma. Unos resbalan, otros tropiezan, algunos adelantan, los menos se retrasan.
Muy bien  marcado el sendero, con sus vallas de madera.  Nadie pierde pìe, ni nos perdemos de vista. El sendero por la margen izquierda del Río Aragón nos lleva a Rioseta.  Hemos seguido pisando algunos heleros que quedan en esta preciosa primavera.
Seguimos descendiendo para acercarnos bajo el fuerte de Coll de Ladrones a la modernista estación internacional de Canfranc en el Valle de los Arañones. Entramos por sus vías, al fondo vemos al “canfranero” y en la fachada del edificio habilitado cuelga el reloj. Son las 11´30. Ha llegado el tren. Salimos por la verja y observamos las cintas de colores dejadas hace pocos días para recordar que aún se podría reabrir el Canfranc para llevarnos a Olorón. Fuera espera el transporte actual a Francia: un autobús de la Región de Aquitaine.
En el paseo al lado de la iglesia y del largo parque en la orilla del Aragón nos paramos a descansar y tomar un bocadillo. Hace sol, se está bien. Todos agradecen el parón para reponer fuerzas.
A la salida del túnel por el que salimos del pueblo retomamos la senda antes de llegar a la “Torreta Fusileros”. Bajamos junto a los restos de la “Espelunca”. Cruzamos Alpuente de madera y continuamos por la senda enmarcada en musgo hasta el puente de Arriba de Canfranc pueblo. Atravesamos después de un breve descanso, el Campo Franco original, ocupando toda su calle central que conserva todavía esa estructura de camino de peregrinación. Nos hacemos alguna foto en la puerta de su albergue de peregrinos y otras  en un antiguo vagón de tren que guardan en su plaza como exhibiendo lo que no se debería perder.
Tras bordear su cementerio atravesamos el Pont Nou, dicho en la tradicional lengua occitana, que nunca fue, como reza la cartela informativa, puente de los peregrinos, apodo moderno e impropio, ni tampoco es románico, sino construcción del Siglo XVI.
Y de aquí a Villanúa, por las desgastadas piedras que ya hace dos mil años pisaron las sandalias de cuero de los romanos imperiales, así como los cientos de miles de medievales peregrinos, viajeros, mercaderes y comerciantes hasta los turistas actuales.
Hemos llegado al final de nuestra particular ruta jacobea después de una larga jornada (casi cinco horas) en descenso por la orilla izquierda del Río Aragón, atravesando bosques y praderas, siguiendo una senda, apreciando la vegetación, el paisaje, las construcciones fortificadas que responden a diferentes épocas de la Historia, con su importancia estratégica. Nos vamos al autobús que nos ha subido por la mañana a Somport, y que ahora nos dejará una media hora en la antigua capital del Reino de Aragón: Jaca, donde disfrutaremos de su Castillo de San Pedro o Ciudadela, de la vista del Monte Oroel, y como no hay tiempo para más, veremos otro día su Catedral románica.
CC.SS. 2º ESO.- Colegio Salesianos Huesca


Autor: Miguel Alcubierre
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